A este tipo de frío era al que me refería. De tiritar en la parada del colectivo por cuarenta minutos, y que las luces estén prendidas en todos lados a las ocho menos veinte.
El humito blanco de cada exhalación, los dedos azules, las orejas frías.
Juego con el cospel en el bolsillo del tapado negro, como para distraerme. Veo pasar un colectivo atrás del otro; ya ni registro cual es el que pasó. Finalmente, veo venir el que me toca, y respiro hondo, esperando que adentro de la lata haga menos frío que afuera, a pesar del plástico duro color celeste y el caño despintado.
Lo saludos al señor que me recibe el cospel: me ignora. A pocas cuadras de subirme, se desocupa el asiento. El jean está frío y se me pega en las piernas, tengo que estudiar el libreto porque se me acaba el tiempo, pero me aprieta la cabeza de tantas cosas que me pasaron en esa parada. En la vereda pelada, en los remolinos de viento helado, en la oscuridad.
Se va vaciando el colctivo al mismo tiempo que se vacían las cuadras de edificios altos, aparecen los baldíos, las casitas bajas, los hipermercados. Se vacía el asiento de al lado mío. Me queda un hueco en el costado. Hace rato que lo tengo, en realidad, pero ayer en el colectivo lo sentí por primera vez ahí, sentado al lado mío, en el asiento vacío del E1. Y pensé que me gustaba cuando alguien me acompañaba en la vuelta a mi casa, sobre todo cuando hace frío. Que me gustaba llegar con alguien a mi casa, aunque más no fuera por un ratito.
Pensé que extraño esas cosas, que ya tuve suficiente de viajar sentada sola en el colectivo, acompañada por las ausencias, por los vacíos. Ahí nomás pensé en poner la cabeza en blanco, de vaciar el cerebro para que no apriete tanto, y me dí cuenta de que no podía. Tengo tantas cosas por hacer, tantos planes, tanto trabajo para mí, para lo que quiero, para mi norte. Y de repente, mientras jugaba con las llaves de mi casa para mantener las manos en calor, llegó mi turno de vaciar el asiento.
Así, con la cabeza alborotada, la sensación de vacío en el costado (disminuída) y las laves en la mano, toqué el timbre. De un salto me bajé, y pensé que por eso me gusta el invierno, porque me pone en movimiento, para no sentir los huecos, los vacíos, los dedos azules, las orejas frías.
tirsdag, maj 29, 2007
torsdag, maj 24, 2007
The Number 23.
Nací el 23 de Mayo de 1984, a las doce del mediodía. O por lo menos eso dicen. Me pusieron mi nombre y no el otro porque justo cambió el clima. O por lo menos eso me cuentan.
Cuando cumplí un año, me regalaron al Tito y creo que conocí el mar. Cuando tenía dos me corté el dedo mayor izquierdo, y me hicieron diez puntos. Cerca de los tres, me llevaron por primera vez a la cancha. A los cuatro empecé el jardín de infantes y la conocí a Giuseppina. Cuando cumplí cinco ya no era la única nieta de mi abuela materna, y me transformé en la Srta. Chuchi. A los seis, me cambió la vida y dejé de estar sola en el mundo para siempre, porque nació mi hermanito. Durante todos mis siete compartí el patio de baldosas del Mantovani y los cubos del sum de teatro con la seño Norma. A los ocho y chirolas ya había leído La Niña que Iluminó la Noche y Los Tres Astronautas. En el campamento de Villa Leonor, casi me muero del miedo de que me atrapara el fantasmar de una nena que tenía la misma edad que yo cuando se murió, solo nueve años. Cumplí los diez y me pusieron brackets y anteojos. A los once terminé las chozas del baldío del fondo, y el primario. Me cambiaron de colegio, rendí mi primer examen internacional de inglés, y me vino la menstruación a los doce. Mi primera fiesta del Lasalle fue a los trece, y en ese entonces mi mejor amiga en el colegio era mexicana. Con catorce empecé a usar lentes de contacto, y pantalones tiro bajo, además de descubrir The Cure con los Now (That's what I call Music). No tuve fiesta de quince, me iba a ir de viaje, y decidí guardar la plata. Comimos asado en mi casa y en lugar del vals, bailé Ramito de Violetas de la Mona con mi papá. Antes de cumplir los dieciseis, dí mi primer beso en una matiné de Punta del Este, y me puse de novia con un chico de Cofico. Me volví a cambiar de colegio, retomé teatro, me puse de novia con un chico más chico que yo, salí con tooodo un club de rugby a todos los boliches de Villa Allende, rendí más exámenes, fui a bailes, sesepararon mis viejos, me internaron por dejar de comer y comer de repente, todo eso en el año de mis diecisiete, además de egresar, irme a Bariloche y rendir un ingreso fallido a Medicina. Empecé la Escuela de Teatro de Manuel, trabajé por primera vez, y conocí al Pequeño Animalito en un anfiteatro del CPC de Argüello cuando tenía dieciocho. Traspasé mis diecinueve con un novio bajista, la facultad de Ciencia Política, una pelea que casi ni recuerdo, y más y más teatro. Cumpli los veinte y me dieron un diploma de Actriz, quedé soltera y me enamoraba de cualquiera, siempre incorrectos por supuesto. A los veintiuno me llegaron la mayoría de edad y las muelas de juicio (pero el juicio no), volvió una amiga muy querida que nunca se fue en realidad, puse una obra en diez minutos, y me resultó poco porque me interné en un hospital con una danesa a volverme loca. Parece que me pegó fuerte, porque dejé la carrera, armé las valijas y a los veintidos me fui a Dinamarca acompañadísima por los que vinieron conmigo y los que se quedaron. Volví más loca de lo que me fui, empecé a trabajar en una empresa de intercambio que no me cuadra, pero haciendo algo que me encanta. Me puse a hacer teatro con la gente que quiero, y a estudiar un poco más sobre lo que me gusta. Y así sin darme cuenta me agarraron los veintitres. Así de la nada. Y no pesan ni cerca de lo que pensé que iba a pesar.
Bienvenidos sean.
Cuando cumplí un año, me regalaron al Tito y creo que conocí el mar. Cuando tenía dos me corté el dedo mayor izquierdo, y me hicieron diez puntos. Cerca de los tres, me llevaron por primera vez a la cancha. A los cuatro empecé el jardín de infantes y la conocí a Giuseppina. Cuando cumplí cinco ya no era la única nieta de mi abuela materna, y me transformé en la Srta. Chuchi. A los seis, me cambió la vida y dejé de estar sola en el mundo para siempre, porque nació mi hermanito. Durante todos mis siete compartí el patio de baldosas del Mantovani y los cubos del sum de teatro con la seño Norma. A los ocho y chirolas ya había leído La Niña que Iluminó la Noche y Los Tres Astronautas. En el campamento de Villa Leonor, casi me muero del miedo de que me atrapara el fantasmar de una nena que tenía la misma edad que yo cuando se murió, solo nueve años. Cumplí los diez y me pusieron brackets y anteojos. A los once terminé las chozas del baldío del fondo, y el primario. Me cambiaron de colegio, rendí mi primer examen internacional de inglés, y me vino la menstruación a los doce. Mi primera fiesta del Lasalle fue a los trece, y en ese entonces mi mejor amiga en el colegio era mexicana. Con catorce empecé a usar lentes de contacto, y pantalones tiro bajo, además de descubrir The Cure con los Now (That's what I call Music). No tuve fiesta de quince, me iba a ir de viaje, y decidí guardar la plata. Comimos asado en mi casa y en lugar del vals, bailé Ramito de Violetas de la Mona con mi papá. Antes de cumplir los dieciseis, dí mi primer beso en una matiné de Punta del Este, y me puse de novia con un chico de Cofico. Me volví a cambiar de colegio, retomé teatro, me puse de novia con un chico más chico que yo, salí con tooodo un club de rugby a todos los boliches de Villa Allende, rendí más exámenes, fui a bailes, sesepararon mis viejos, me internaron por dejar de comer y comer de repente, todo eso en el año de mis diecisiete, además de egresar, irme a Bariloche y rendir un ingreso fallido a Medicina. Empecé la Escuela de Teatro de Manuel, trabajé por primera vez, y conocí al Pequeño Animalito en un anfiteatro del CPC de Argüello cuando tenía dieciocho. Traspasé mis diecinueve con un novio bajista, la facultad de Ciencia Política, una pelea que casi ni recuerdo, y más y más teatro. Cumpli los veinte y me dieron un diploma de Actriz, quedé soltera y me enamoraba de cualquiera, siempre incorrectos por supuesto. A los veintiuno me llegaron la mayoría de edad y las muelas de juicio (pero el juicio no), volvió una amiga muy querida que nunca se fue en realidad, puse una obra en diez minutos, y me resultó poco porque me interné en un hospital con una danesa a volverme loca. Parece que me pegó fuerte, porque dejé la carrera, armé las valijas y a los veintidos me fui a Dinamarca acompañadísima por los que vinieron conmigo y los que se quedaron. Volví más loca de lo que me fui, empecé a trabajar en una empresa de intercambio que no me cuadra, pero haciendo algo que me encanta. Me puse a hacer teatro con la gente que quiero, y a estudiar un poco más sobre lo que me gusta. Y así sin darme cuenta me agarraron los veintitres. Así de la nada. Y no pesan ni cerca de lo que pensé que iba a pesar.
Bienvenidos sean.
tirsdag, maj 22, 2007
The Ugly Duckling
Tres cosas tres sobre hoy:
1. Faltan exactamente cinco horas para que abandone mis dos patitos.
2. Tengo muchas cosas sobre las que quiero escribir, pero no tengo tiempo de escribirlas.
3. Por la presente, queda clarísima mi fascinación por las listas.
Ah, y como hoy me fui antes del laburo tuve tiempo de hacer esto que le robé a Conz:
Últimamente es evidente que tengo en stand by el cerebro, las mandíbulas, el plexo.
1. Faltan exactamente cinco horas para que abandone mis dos patitos.
2. Tengo muchas cosas sobre las que quiero escribir, pero no tengo tiempo de escribirlas.
3. Por la presente, queda clarísima mi fascinación por las listas.
Ah, y como hoy me fui antes del laburo tuve tiempo de hacer esto que le robé a Conz:
Últimamente es evidente que tengo en stand by el cerebro, las mandíbulas, el plexo.
Nobody said it was easy.
Levantarse a las 7 de la mañana de un jueves para comprar un regalo atrasado y tener que rescatar a una alemana de su propia casa. Colectivo, oficina, taxi, llave, taxi, rescate, taxi, colegio/llave, taxi, oficina. Trabajar hasta las tres y media de la tarde, caminar por el centro hasta las 6 y media, colectivo, llegar a casa, ducha y a la casa del Pequeño Animalito hasta la una de la mañana con pata, chicos, cheese cake y muchas risas y felices cumpleaños.
Al otro día a las 8 oficina, pedido y rechazo, taxi a la terminal y a las 10 y media colectivo La Victoria (la de quien? se pregunta una). Cuatro horas más tarde, Gral Deheza, clínica, contador, fotocopias y a las 4 a tomarse otra victoria más. Llegar a casa cerca de las diez de la noche, baño, siesta y al Ojo porque no fue suficiente el festejo de anoche.
Dormir cuatro horas y empezar un taller de Performance grandioso que termina a la tardecita. Comida árabe, hermano y película. Ducha y a la Liga con los Hijos de Buda. Sexo marciano, galletitas sonrisas, gauchos y roscas de pascua. Terminar con la canción de Barney y el tenedor de Marianela de GH (?).
Convenceme que te cuesta. Pétalos, speed con vodka y amigo nuevo que es bonito y nunca se enamoró. Siete de la mañana del domingo y acostarse por tres horas porque vamos a Alta Gracia al almuerzo mensual de Bobe. Lo de siempre, discusiones y canciones, y esta vez con Casino.
Cuando se me mete en la cabeza que yo voy a llegar a hacer todo, te juro que puedo eh.
Al otro día a las 8 oficina, pedido y rechazo, taxi a la terminal y a las 10 y media colectivo La Victoria (la de quien? se pregunta una). Cuatro horas más tarde, Gral Deheza, clínica, contador, fotocopias y a las 4 a tomarse otra victoria más. Llegar a casa cerca de las diez de la noche, baño, siesta y al Ojo porque no fue suficiente el festejo de anoche.
Dormir cuatro horas y empezar un taller de Performance grandioso que termina a la tardecita. Comida árabe, hermano y película. Ducha y a la Liga con los Hijos de Buda. Sexo marciano, galletitas sonrisas, gauchos y roscas de pascua. Terminar con la canción de Barney y el tenedor de Marianela de GH (?).
Convenceme que te cuesta. Pétalos, speed con vodka y amigo nuevo que es bonito y nunca se enamoró. Siete de la mañana del domingo y acostarse por tres horas porque vamos a Alta Gracia al almuerzo mensual de Bobe. Lo de siempre, discusiones y canciones, y esta vez con Casino.
Cuando se me mete en la cabeza que yo voy a llegar a hacer todo, te juro que puedo eh.
lørdag, maj 12, 2007
torsdag, maj 10, 2007
#180
Hace diez días que empezó mayo, y me estaba empzando a perturbar el hecho de que sigo sin tener nada que escribir.
En otro orden de cosas:
/Me gusta esto que estamos armando, vamos a por ello, no bajemos los brazos.
/Tengo una idea, para llevar a cabo mi idea me hace falta coraje. Necesito coraje, nadie me vende unos 250grs?
/Hoy hago un asado, me tomo un ferné, despido a mis amigos y les reclamo un tequila.
/Me voy a Cataratas.
/Cumplo años.
/Empiezo un taller de Performance
Todo en Mayo. Ouch.
En otro orden de cosas:
/Me gusta esto que estamos armando, vamos a por ello, no bajemos los brazos.
/Tengo una idea, para llevar a cabo mi idea me hace falta coraje. Necesito coraje, nadie me vende unos 250grs?
/Hoy hago un asado, me tomo un ferné, despido a mis amigos y les reclamo un tequila.
/Me voy a Cataratas.
/Cumplo años.
/Empiezo un taller de Performance
Todo en Mayo. Ouch.
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I am not young enough to know everything.
·Oscar Wilde·
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