lørdag, juli 29, 2006

She.

Mi casa siempre fue muy, como decirlo... muy femenina.
Pero no femenina en lo que respecta al cliché en sí: en realidad, en mi casa siempre hubo muchas mujeres. Me críe rodeada de mujeres que nunca necesitaron de la ayuda masculina para nada. Que desde el principio se vieron obligadas a ponerse los pantalones, salir a laburar y arreglarselás solas... desde la época de mis bisabuelas, la nona Marga y la nona Carolina... que se quedaron con el Nono Angel a cuestas [esposo de la Marga], y con mi abuela y sus dos hijas mujeres...
Después vine yo. Primera hija, nieta y sobrina de la familia... y en mi casa chorizo de San Vicente vivíamos mi mamá, mi papá y mi Tía Telli. Pasó bastante tiempo hasta que mi Tía formara una familia of her own y nos dejara a nosotros tres esperando al segundo hombre de mi núcleo familiar, que nació recién seis años después... una tarde de Junio, mientras mi mamá preparaba bizcochuelo de chocolate.
Ahí vino la época tradicional. Eramos una familia tipo.
Duró bastante poco... mis padres decidieron separarse y mi casa volvió a estar llena de progesterona. Quedamos mi mamá, yo y el pequeño Francisquito soportando a estas dos mujeres que se había críado entre mujeres y que por ende no necesitaban de ningún tipo de testosterona para cambiar la rueda del auto o un foquito de la luz...

Es muy copado porque las mujeres en mi casa tenemos un vínculo especial, una especie de historia que nos traspasa, llena de nombres que terminan en A. De locas, fallecidas, cocineras y abandonadoras... de maestras, piamontesas y tejedoras. Y cuando las cinco nos juntamos se nos nota. Es el Tribunal de la casa... presidido por Bobe, seguidito de cerca por Mamá Lili y mi Tía Telli... y certificado en plenitud por mí y por la Male, que parece chiquita y flaquita y puro ojos azules, pero si te toca la flaca, agarrate Catalina.
Y los hombres de nuestra casa son nuestros protegidos. Es como que los roles siempre estuvieron invertidos... cosa de tanos será. O de vascos.
Elijo no buscarle mucha explicación y quedarme con el talento de la Abuelita Delia y sus disfraces, con la receta de los ravioles de la Nona Marga, y alguna que otra canción que tarareaba la Carolina durante las tardes de verano en Alberdi...

... ciao ciao ciao, Marettina bella, ciao. A prima de partire, un bacio ti volio a dare...

3 kommentarer:

Cobalto sagde ...

Una especie de "Memorias de Antonia" tu historia familiar. Memorias de Sol se podría llamar.
A mi tambíen mi bisabuela, la Nona Marietta, me cantaba Marettina (que para mí hasta hoy que me lo aclarás, era Morettina) en la terraza de mi casa cuando yo todavía usaba pañal y chupete.

Anonym sagde ...

y me consta.


aguante la martineta!
he dicho.

Virginia Guida sagde ...

MI papá, hijo de italianos, de cosensa, Calabria, siempre me cantaba esa canción. Recuerdo que decía así, más o menos:
Ciao ciao ciao, marettina bela ciao, a prima de partire, un bacio ti voglio dare, uno a mama, altro a papa, cinquenta a la ( morocia?) io mi voglio marettá.. jajajaj será que decía que se quería casar?. No sé, nunca entendía nada, pero siempre la recuerdo con mucho cariño.
Gracias.
Virginia

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·Oscar Wilde·

Soy Fotógrafa.

Ya fue