Creo que ya dije todo esto, pero Berlin es maravilloso, hacer performance es lo más emocionante, mis amigos daneses y alemanes y suecos y eso son geniales, y me gusta estar acá.
Eso.
lørdag, april 26, 2008
mandag, april 14, 2008
Osho.
Mamina: "...y bueno, pero vos viste que ese chico no lee. Bah, lee autoayuda, y eso... Nena, vos viste, eso no es leer..."
Moi: "No, eso no es leer... eso es triste."
Mamina: "Exacto."
Moi: "No, eso no es leer... eso es triste."
Mamina: "Exacto."
søndag, april 13, 2008
In Raindrops.
Ni siquiera llenar los pulmones de mucho mucho aire, esperar un ratito, y largarlo con fuerza por la nariz y la boca y las articulaciones y los ojos y los poros, hace que este domingo pase un poco más rápido.
Todo pesa demasiado. Las horas. Las nubes. El cuerpo.
Yo espero. Solo me falta una semana, es horrible pero es así. Así que me quedo dura como una piedra, espero y aguanto a otros, que tienen que esperar más que yo.
Todo pesa demasiado. Las horas. Las nubes. El cuerpo.
Yo espero. Solo me falta una semana, es horrible pero es así. Así que me quedo dura como una piedra, espero y aguanto a otros, que tienen que esperar más que yo.
torsdag, april 10, 2008
Kunst.
Nunca pensé que estaría sentada en el N3, doblando y desdoblando el boleto con estos nervios.
Me bajé en la segunda parada de Gral. Paz y caminé tres cuadras para sacarme una foto horrible, de esas que van en los pasaportes y en las que nunca, nunca, vas a salir decente (en mi caso, básicamente porque me agarra un terror inexplicable apenas el chico dispara en la camárita y yo siento como el flash me pega en la cara y me quema las pupilas).
Compré una lapicera bic negra, me tomé un taxi hasta la esquina de Eliseo Cantón y Costanera y me senté en la vereda que está al frente del consulado sobre un escaloncito color verde.
Es ahora o nunca.
Ahora o inventar que no me la dieron.
Y el miedo. Miedo a que te pregunten algo en alemán, miedo a que te pidan cosas que ya no tenés tiempo de conseguir, miedo a que te la den y de repente todo esto se transofrme en realidad, porque es así: vos sos esto, empezá a creertelá un poco. Un poco nomás.
El pasaje y el pasaporte y el formulario y la foto y la carta y la declaración del seguro médico y todo por duplicado: todo estaba bien. Pagué. Me dijeron que llame a una tal Renate por teléfono el martes que viene y que trate de apurar las cosas para que todo salga bien.
Para que me sellen el pasaporte.
Y tengo un pánico hermoso, mirá.
Me bajé en la segunda parada de Gral. Paz y caminé tres cuadras para sacarme una foto horrible, de esas que van en los pasaportes y en las que nunca, nunca, vas a salir decente (en mi caso, básicamente porque me agarra un terror inexplicable apenas el chico dispara en la camárita y yo siento como el flash me pega en la cara y me quema las pupilas).
Compré una lapicera bic negra, me tomé un taxi hasta la esquina de Eliseo Cantón y Costanera y me senté en la vereda que está al frente del consulado sobre un escaloncito color verde.
Es ahora o nunca.
Ahora o inventar que no me la dieron.
Y el miedo. Miedo a que te pregunten algo en alemán, miedo a que te pidan cosas que ya no tenés tiempo de conseguir, miedo a que te la den y de repente todo esto se transofrme en realidad, porque es así: vos sos esto, empezá a creertelá un poco. Un poco nomás.
El pasaje y el pasaporte y el formulario y la foto y la carta y la declaración del seguro médico y todo por duplicado: todo estaba bien. Pagué. Me dijeron que llame a una tal Renate por teléfono el martes que viene y que trate de apurar las cosas para que todo salga bien.
Para que me sellen el pasaporte.
Y tengo un pánico hermoso, mirá.
mandag, april 07, 2008
tirsdag, april 01, 2008
Clean.
Me levanto a las once y la veo a mi vieja salir corriendo porue se quedó dormida. Me lavo los dientes, pongo la pava, me pongo mi vestido verde de falda plisada y un delantal limpio y empiezo a lavar los platos. Termino y apago el fuego... en la taza de Tinkerbell pongo dos cucharadas de café, el agua caliente y un chorrito de leche. Prendo la computadora para hacer sonar a Erlend Øye con cualquiera de sus bandas. Me muevo con un escobillón rojo en una mano y la taza en la otra. Barro toda la cocina, tratando de esquivar a la Mafia que está determinada a a dormir la siesta en cualquier rincón en donde pega el poco sol del mediodía. Barro también el living.
Saco las sábanas de la cama, dejo el colchón pelado y el plumón en el suelo. Últimamente todo está en el suelo en mi pieza: el plumón, dos pantalones (uno negro, el otro violeta muy oscuro), un camisón gris de canadá del año del zoquete, un par de papeles mal escritos para la visa, un par de medias, el cable para cargar la batería de mi cámara, mi autoestima, una caja con cosas bleak, apuntes de la facultad a la que solía ir, la valija nueva, una impresión del flightplan de abril.
Anoche me había puesto como objetivo arreglar ese desparpajo de cosas en el suelo de mi habitación. Hoy, por supuesto, había cosas más urgentes que hacer.
Abrir la puerta de la estrella roja es como espiar por un agujero adentro de mi cerebro. Todo está desordenado, abierto, expuesto, revuelto. Desde no saber porqué me duele así la parte de atrás de las costillas, a amar con locura mi (no)poyecto de incertidumbre para los próximos meses.
Tengo que sacar turno con la ginecóloga y tengo ganas de hacer un bizcochuelo de vainilla como el del otro día.
Sí, y tirarle canela mezclada con azúcar impalpable arriba, y compartilo con mates y películas.
Saco las sábanas de la cama, dejo el colchón pelado y el plumón en el suelo. Últimamente todo está en el suelo en mi pieza: el plumón, dos pantalones (uno negro, el otro violeta muy oscuro), un camisón gris de canadá del año del zoquete, un par de papeles mal escritos para la visa, un par de medias, el cable para cargar la batería de mi cámara, mi autoestima, una caja con cosas bleak, apuntes de la facultad a la que solía ir, la valija nueva, una impresión del flightplan de abril.
Anoche me había puesto como objetivo arreglar ese desparpajo de cosas en el suelo de mi habitación. Hoy, por supuesto, había cosas más urgentes que hacer.
Abrir la puerta de la estrella roja es como espiar por un agujero adentro de mi cerebro. Todo está desordenado, abierto, expuesto, revuelto. Desde no saber porqué me duele así la parte de atrás de las costillas, a amar con locura mi (no)poyecto de incertidumbre para los próximos meses.
Tengo que sacar turno con la ginecóloga y tengo ganas de hacer un bizcochuelo de vainilla como el del otro día.
Sí, y tirarle canela mezclada con azúcar impalpable arriba, y compartilo con mates y películas.
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I am not young enough to know everything.
·Oscar Wilde·
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