onsdag, november 29, 2006

Tarde de Martes.

Cuando era chica no me dejaban ir al Super Park.
Los juegos estaban viejos, eran peligrosos, estaba todo en mal estado, una vez se desatornilló la vuelta al mundo, ¿entendés?

Ayer a la tarde recibo un llamado telefónico que me proponía romper con las estructuras maternales que me habían condicionado en mi niñez. Y contra todo lo pensado, me subí al auto, puse Placebo bien fuerte, y encaré camino al Super Park.
Está más viejo, más peligroso y en peor estado que hace diez (¿o más?) años atrás... pero no se desatornilló ninguna vuelta al mundo... ni ninguna montaña rusa, ni ese juego que te pone de cabeza, del que te bajás temblando pero gritando "¡Otra Vez!" y con los pelos todos así.
Mirá que si me da miedo, me tenés que comprar un algodón de azúcar.
Y sí me dió... mucho.
Y sí, me compraron algodón de azucar.

Así que después de dos o tres días de nada, me volví a reir como nunca antes... y lo que pasa es que el mejor remedio contra la pena es volver a tener nueve años.

mandag, november 27, 2006

Dixit.

"No tengo ganas, chau."
Carlos Alberto García Moreno, Estadio Juniors, Córdoba.
25 de Noviembre de 2006.

søndag, november 19, 2006

She [El Regreso]

Mi mamá no puede estar enojada más de un momento.
Se enoja, te grita brutalmente un par de verdades sobre lo que ella considera en la cara, y te pregunta que vas a querer tomar de leche como si nada hubiera pasado.
Mi Tía T. es la mejor persona con la cual tomar mates. Y la mejor organizadora de sketchs (?) sorpresa para los cumpleaños y otro tipo de eventos similares que he conocido.

Pero Bobe se lleva todos los premios.
Bobe te manda un mensaje de texto al celular, y a los cinco minutos te llama para ver si te llegó.

torsdag, november 16, 2006

Untitled VI.

Anoche soñé con tres personas que no.
Le pegaba violentamente a la primera, con furia, y le gritaba unas cuantas verdades en la cara,
mientras le preguntaba si verdaderamente no le daba verguenza mentir de esa forma, descaradamente, sin ningún tipo de freno o pudor. La cacheteaba con ganas y le tiraba de los pelos. Todavía puedo sentir la bronca en la garganta
La segunda estaba sentada en mi auto... y nos dirigíamos a su casa, y ahí nos encontrabamos con la tercera. Esto sucedía después de mi pelea con la primera p
ersona. Es curioso porque hace más de un año (¿o mucho más?) que no veo a estas dos últimas personas. Y no tengo ningún inetrés en verlas.
Y me levanté de un mal humor terrible, y un nudo en la panza que no se me va, y unas ganas de irme que ni te cuento.


Chau, me voy a andar en bicicleta.



[Para una correcta lectura de este post: Mentira de Manu Chao]

tirsdag, november 14, 2006

Little Miss Strange Pointless Facts XIII

Me acordé de cuanto disfruto yendo al super.
Me encanta.
Paseo por las góndolas, comparo precios, me imagino cocinando cosas, elijo entre niles de shampoos (por el olor y el color de la botella) y me detengo en la sección de maquillajes en la que nunca compro nada, por supuesto.

Ahora, lo ¿curioso? es que yo no puedo recorrer el super de otra forma que no sea el gusanito. Es así, o el gusanito o nada.

Y cuando volví y escribí este fact, me acordé de que ya había otro con el super.

mandag, november 13, 2006

Golpazo.

Hacía mucho calor.
Me tomé el colectivo a las tres y media de la tarde hasta el centro.


Bienvenida a tu pequeña realidad sudamericana.

fredag, november 10, 2006

Trenes

Me levante una mañana de mucho frio y viento, hara más o menos un mes... y me tomé el primer tren de varios que vendrían después.
Había armado una mochila con poco más de lo indispensable (que más tarde sería muy pequeña, pero eso nunca lo supuse), y había dormido mucho menos de lo indispensable, gracias a que la noche anterior la pasé sentada en una ventana de un teatro, con un velo blanco, gritandole a la gente que caminaba de vuelta a su casa o de un boliche a otro.

Ese primer tren me llevó al primer destino planeado... Me llevó dormida por seis horas a un lugar que me sorprendió de arriba a abajo; que me mostro una pared en varios lugares distintos y que todavía no se puede desprender de su olor a posguerra; que está conectado por más trenes y más trenes, en los que recorríamos hasta los lugares más insólitos buscando boliches cerrados; que me hizo llorar lagrimas con gusto a tierra en un campo de concentración, y lágrimas con gusto a sal en una plaza que esta llena de piedras grises de tamaños impredecibles. Me llevó a caminar por encima de una linea dibujada con ladrillos por toda la ciudad, a jugar a que caminaba por encima de un muro... de ese muro...

Una semana más tarde y ya con un par de cosas más en la mochila, me tomé el segundo tren que me depositó cerca de una ciudad toda atravezada por el agua... llena de canales, puentes, ventanas con tubos rojos fluorescentas (you don't have tu put on the red light) y barcitos con lugares para fumar. Dormí en una casa de muchos pisos que me hacía acordar al teatro, y dormí en un camarote ínfimo de un barco... salí a bailar a un boliche al que no le daba ni dos mangos, me subi a una torre altísima desde la que vi todo Rotterdam, estuve en el pueblo de la Princesa esa que se la tira de co-terranea, y bueno... been there, done that.

Hasta que me tomé el penúltimo tren.
Este me llevó hasta un puerto, que me obligó a animarme a viajar por primera vez en barco. Todo sea por escucharlos hablar, por tomar el té a las cinco y ver el bendito cambio de guardia.
Estaba esperando ese momento desde que tenía trece... asi que sí, me subi al barquito, me marée un poco y después me tomé el último tren.
Pero ahí estaba; Liverpool Station era toda mía, mind the gap y todo. Vi todo lo que había para ver, y un poquito más. Lloré lo debido en los lugares indicados, y me dí el lujo de además acostarme en las escalinatas de St. Pauls.
Me acostumbré a los bomberos y a Pret, a los mercados de pulgas y a cargar papeles que vaya a saber a donde iran a parar... a que se hiciera de noche temprano, a tomar el subte para ir a cualquier lado.

Aprendí a adorar los trenes... en trenes dormí, cebé mate, comí, saqué fotos, me reí, lloré, me crucé con miles de (im)posibles amores de mi vida, con gente que viajaba cargada, con gente que viajaba por trabajo, con inspectores y con ilegales. Armé y desarmé mochilas y bolsitas en trenes. Leí revistas en idiomas que no entendía y desplegué grandes mapas armando incontables recorridos... miré pasar campos y ciudades, todos diferentes.

Y al último me hubiera tomado un tren para volver a Kbh, pero se ve que había mucho mar en el medio... aunque si se podía, lo hacía, eh? Te lo juro.

lørdag, november 04, 2006

Ø VIII

Aca nieva, y hace cero grados.
No me quiero ir, y menos a los cuarenta de sensacion termica horrible...
I am not young enough to know everything.
·Oscar Wilde·

Soy Fotógrafa.

Ya fue